EL BORN

Un paseo por la historia

Paseando por El Born
Paseando
por
El Born

Lo mejor es entrar en el Born por la calle Argenteria, el antiguo camino que, partiendo de la puerta norte de la muralla romana, se dirigía hacia el mar, aquí se asentaron los orfebres durante la Edad Media, y hoy es una vía peatonal con aromas de café, (Cafés el Magnífico, Argenteria, 64), Restaurantes (Senyor Perellada, Argenteria, 37) y bares de tapas (Sagardi, Argentería, 62), que nos conduce hasta la basílica de Santa María del Mar, el más bello ejemplo del gótico catalán. Fue edificada en el siglo XIII en un tiempo récord, solo sesenta y cinco años, gracias al esfuerzo de todos los gremios. Sentaos en cualquiera de los bares de la plaza, nuestra preferida es la terracita de la Vinya del Senyor (Pl. de Santa María, 5), un local temático de vinos con selectos platillos de cocina para acompañarlos.

También hay que entrar en la basílica para verla por dentro, es magnífica, con una gran nave central de 13 meros de altura y dos laterales separadas por columnas, lo que produce el efecto de un gran espacio único en el que destaca la luz vidriada del rosetón de su fachada oeste y la de los vitrales laterales. La entrada adaptada está en el lateral derecho, en la calle de Santa María, una calle en la que encontraréis además, tiendecitas interesantes.

Enfrente del lateral de la basílica se encuentra la Plaça del Fossar de los Moreres, antiguo cementerio parroquial donde están enterrados los que defendieron la ciudad en 1714. En la plaza, restaurada en 1968, arde un pebetero que rinde homenaje a los héroes de aquella derrota.

La calle Montcada

La Taberna del Cobre
La Taberna del
Cobre

Suvid por la calle Montcada, noble y rectilínea, donde durante los siglos XIV, XV y XVI instalaron sus palacios los ricos mercaderes barceloneses, ocupados actualmente por museos y galerías de arte. El conjunto constituye uno de los mejores testimonos de la arquitectura civil medieval de la ciudad.

La calle comienza en la Placeta de Montcada y muere por encima de la calle Princesa, en la Placeta de Marcús, dos ensanchamientos que se abrieron en el siglo XV para permitir dar la vuelta a los pasos de la Procesión del Corpus. En el trayecto pasaréis frente al Palay Dalmases, en el número 20, del s. XVII, con patio y escalinata barroca, la Casa Cervelló, en el número 25, que ha conservado su fachada gótica y es ahora sede de la Galería Maeght, el Palau dels Marquesos de Llió, en el número 12, que acoge el Museo Textil y de la Indumentaria y tiene en su patio el café Textil, un espacio delicioso y perfectamente adaptado, ideal para reposar un rato, antes de pasar al Museo Picasso, justo enfrente, que ocupa cinco palacios góticos, renacentistas y barrocos, una visita que resulta imprescindible.

La calle Princesa

Asomaos a la calle Princesa, que marca la frontera del Born por su parte norte, una calle que deja de ser territorio peatonal, pero con aceras anchas. Visitad Onland (Princesa 25), moda a buen precio y el Rey de la Magia (Princesa 11), minúsculo y lleno de encanto.

La zona artesanal

Casa E&A Gispert
Casa E&A Gispert

De bajada, perdeos por ese entramado de callejones sinuosos y estrechísimos, pero sin coches, por donde asoman los arcos, la ropa tendida y los grandes portalones, para descubrir a vuestro aire la animación de esas pequeñas tiendas, talleres artesanos y restaurantes de moda que llenan de un simpático bullicio las calles medievales: Barra d Ferro, Cotoners, Esquirol, Carassa, Mirallers, Grunyi, Brosolí o Banys Vells, hasta desembocar frente a Santa María del Mar en la calle Sombrerers, donde os sorprenderá el escaparate de E&A Gispert (Sombrerers, 23) con un horno de leña antiquísimo, de estilo romano, una pieza de museo que continúa tostando a diario los frutos secos que vende la tienda. Podéis entrar, y además de frutos secos, encontraréis especias, vinagres, aceites, chocolates y otras delicatassen preparadas para regalo (Si no tiene puesta la rampa para salvar el escalón en ese momento, solicitarlo que amablemente acceden).

Passeig del Born

Mercat del Born
Mercat del Born

Llegad hasta el Passeig del Born, está muy cerca, rectangular y del tamaño de una plaza, que durante la época medieval fue escenario de torneos, justas y procesiones, y conseva todavía algunos viejos palacios que rememoran el esplendor de antaño. El passeig del Born sigue siendo un gran espacio abierto para el barrio, repleto de tiendas y terrazas en las que no cabe ni un alfiler, y el ambiente rabiosamente europeo.

El Mercat del Born está al fondo, una estructura metálica, obra del arquitecto Joseph Fontseré, que entre 1876 y 1971 acogió el mercado de abastos de Barcelona y que próximamente se transformará en museo y centro cultural que permitirá, además, visitar los restos de la ciudad destruida por las tropas de Felipe V durante el sitio de Barcelona en 1714.

La ruta del Shopping

El barrio se ha convertido ahora, en el paraíso de los fashion victims, lleno de tiendas alternativas, novedosas y con personalidad, muchas de ellas son accesibles o practicables, pero, en cualquier caso, sus escaparates son dignos de verse, repletos de moda, muebles de diseño y caprichos gastronómicos que os saldrán al paso mientras paseáis. Asomaos a las callejuelas que desembocan en el Passeig del Born. La calle dels Flassaders, estrecha y tortuosa, que en otros tiempos llegó a tener la mayor concentración de burdeles de la ciudad, se ha llenado también de tiendas; al escaparate del Café de la Princesa se le han añadido ahora muchos más, os recomendamos Mia Zia (Flasseders, 42), Iguapop Gallery (Comerç, 15), y la parte baja del Passeig del Born, donde se abre una retícula de callejuelas peatonales abarrotadas de tiendas juveniles y punteras: la calle Antic de Sant Joan y, especialmente, la del Rec no tienen desperdicio. Pasead por la calle Vidrería, Rera Palau y Donaire, y en la Plaça de les Olles, está Custo BCN (Pl. de les Olles, 6-13), las camisetas y prendas del diseñador barcelonés que triunfa en todo el mundo.

El Pla de Palau

Gobierno Civil
Gobierno Civil

Llegad hasta el Pla de Palau, un espacio que empezó a urbanizarse en 1820 con el propósito de convertirlo en la plaza más grande de la ciudad, flanqueado de edificios monumentales de corte neoclásico, algunos tan emblemáticos como la Llotja o la Aduana (actual Gobierno Civil), y la Font del Geni Català en el centro, obra del arquitecto Francesc Daniel Molina y el escultor Fausto Baratta, inaugurada en 1856.

En la calle Consolat de Mar podréis sentaros en la terraza del Pisamorena (Consolat de Mar, 37-41) bajo las Voltes dels Encants i dels Pintors, con vistas al edificio de la Llotja, de estructura neoclásica pero que guarda en su interior un bonito patio y dos salones góticos que sólo abren al público en ocasiones especiales.

Porxos d'en Xifré (Passeig d'Isabel II, 8-14)

Cruzad el Passeig d'Isabel II, justo enfrente de la Llotja están las cinco casas porticadas construidas por iniciativa de Joseph Xifré, un indiano nacido en Arenys de Mar y enriquecido en América gracias al comercio de pieles y productos agrícolas. Acabado en 1837, según proyecto de Josep Boixareu y Francesc Vila, este conjunto de edificios, también de inspiración neoclásica, con pórticos en la parte baja, tiene interesantes relieves escultóricos en la fachada. En los bajos se encuentra, desde 1837, el Café de les 7 Portes reconvertido en restaurante en 1929, una entrañable institución que se mantiene impecable, extendiendo la fama de sus arroces por toda la comarca.

Los bazares del puerto

Paseando por la zona
Paseando por la zona

Girando por la calle Llauder, entraréis en una encrucijada de tres calles peatonales que se ganaron a pulso la reputación de zoco portuario en la postguerra. Aquí, gracias al contrabando, al estraperlo y a la picaresca, se vendían bajo mano, puros, tabaco, medias de nylon, bolígrafos y otros lujos en tiempos de carencia, y más tarde jeans, anoraks, oro a peso o material fotográfico de oscura procedencia. Hoy, cando el contrabando ya ha pasado a la historia, los sucesores de aquellos vendedores callejeros, establecidos en prósperos comercios, continúan presumiendo de ser el colectivo que vende más barato de toda la ciudad, desde el regalo más kitsch hasta joyas, relojes, pequeños electrodomésticos, televisores y el high-tech de la electrónica.

La zona cuenta también con dos locales históricos dedicados a la restauración: Carballeira (Reina Cristina, 3), todo un clásico del marisco y la cocina gallega, adaptado para minusválidos, y Can Paisano (Reina Cristina, 7), una barra ruidosa, incómoda y popular, pero con mucho ambiente y mil bocatas distintos, fríos, calientes o a la plancha, acompañados de vino espumoso o cava de la casa.

La Estació de França

El broche final del paseo estaría en la histórica Estació de França, a la derecha del Pla de Palau, en la avenida Marqués de Argentera. Una rampa que hay en el lateral os permitirá la entrada en su espectacular vestíbulo, acabado en 1929 con motivo de la Exposición Internacional. Decorado por el arquitecto Raimon Duran Reynals, tiene una cubierta de dos naves que miden 47 metros de luz, 29 de altura y 195 de longitud. Pasead por los andenes, ahora silenciosos y escenario de fiestas o exposiciones desde 1992, que recobrarán temporalmente su actividad ferroviaria mientras la Estació de Sants se adapta para la llegada del AVE.

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