GRÀCIA

Els Jardinets de Grácia

Casa Fuster
Casa Fuster

Entraremos en este antiguo pueblo desde la Diagonal, por la parte alta de Passeig de Gràcia, una zona fronteriza entre Gràcia y el Eixample, con edificios de finales del XIX y principios del XX firmados por los más prestigiosos arquitectos modernistas. El centro del paseo está ocupado por los Jardinets de Gràcia, con la emblemática Casa Fuster (P. de Gràcia, 132), de Lluis Doménech i Montaner (1932), en la parte alta. Actualmente reconvertido en un hotel de lujo, vale la pena que entréis en la cafetería, que ocupa el espacio del mítico Café Vienés. El edificio estuvo a punto de desaparecer en los años sesenta, al ser adquirido por ENHER, y fue la insistencia de los vecinos, con el poeta Salvador Espriu al frente, lo que consiguió salvarlo.

Subiremos un pequeño tramo por Grande Gràcia, muy semejante a la calle mayor de cualquier pueblo, bulliciosa, abarrotada de tráfico, adornada con magnolios e iluminada con farolas de época. En la acera acostumbra a haber mucho ajetreo de gente, pero es suficientemente ancha y tiene pasos peatonales adaptados.

Giraremos a la derecha por la calle Goya, prácticamente peatonal y con el pavimento a un mismo nivel, totalmente plano, os resultará muy cómoda. En la esquina, Érase una vez (Goya, 7) es una tienda accesible y, aunque pequeña, resulta muy apropiada para manejarse en silla de ruedas; podréis curiosear la ropa firmada por nuevos diseñadores del barrio. También os gustarán las joyas y los accesorios; son muy marchosos.

La Plaça Rius i Taulet

Torre campanario
Torre
Campanario

La calle Goya os conducirá directamente a la Plaça Rius i Taulet, presidida por la Casa de la Vila, del arquitecto Francesc Berenguer y con la torre del Campanario, de 33 metros de altura, construida en 1864, según proyecto del arquitecto Antoni Rovira i Trias. Es una de las mejores plazas de Gràcia, testimonio privilegiado de su vida política, cultural y festiva. Tiene vidilla y ambiente desde las primeras horas de la mañana, con quiosco de periódicos, interesantes tiendas de comestibles, tiendecillas curiosas y varios bares con terraza para desayunar o comer al aire libre.

Por la calle Xiquets de Valls o la de Mariana Pineda, ambas situadas en la parte norte de la plaza y con sus correspondientes vados en las aceras, nos dirigiremos hacia Travessera de Gràcia, la más transitada y problemática del barrio, quizá os resulte un poco incómoda, pero tiene los bordillos adaptados, solo habréis de cruzarla y continuar hacia arriba hasta llegar a la próxima plaza.

La Plaça del Sol


Casa
Rubinat

Esta plaza, que por las noches es la más bulliciosa y conflictiva de Gràcia, se transforma durante el día en un espacio tranquilo y soleado. Las mesas del Café del Sol, situadas bajo las ramas de los inmensos magnolios, son todo un clásico para tomar el aperitivo, probad sus berberechos y las anchoas de Santander, están de muerte, también os gustarán las tapas vegetarianas del bar Sol Soler. Otro de los atractivos de esta plaza, que durante la Guerra Civil tuvo en su subsuelo un refugio antiaéreo transformado ahora en aparcamiento, es la escultura Astrolabio, de Joaquín Camps, con los signos del Zodiaco.

 

Plaça de la Revolució de Setembre de 1868

Suelo Plaza Revolucio
Plaça
Revolució

Por la calle Ramón y Cajal, llegamos a esta plaza dedicada a la revolución que acabó con la monarquía de Isabel II, un monumento histórico que Gràcia vivió con verdadero entusiasmo. La plaza fue sede del mercado de Isabel II o de la Revolución hasta el año 1911, en que se trasladó a la calle Puigmartí. Hay aquí un bar sencillo y desconchado, el Bar Canigó, con ambiente de casino de pueblo, ideal para tomarse un café y contemplar la gente que pasa.

La calle Verdi

Subiremos por esta calle, peatonal y toda a un mismo nivel, un paseo que nos permitirá además curiosear las numerosas tiendas que hay, muchas de ellas accesibles y con personalidad, el inconveniente para entrar con facilidad reside a veces en las motos que aparcan en la puerta de los establecimientos, especialmente por la tarde. Clik Center (Verdi, 9) es un centro con conexión a Internet y complementos para el ordenador; un poco más arriba, en Nona Gina (Verdi, 17) hay helados artesanales buenísimos, también cafés, zumos, granizados, horchatas y pasteles, todo casero. En la Librería Taifa (Verdi, 12) encontraréis libros nuevos y de ocasión, y El Piano (Verdi, 20) os sorprenderá por el aire retro de su decoración que contrasta con los diseños actuales y sofisticados de Tina García.

La Plaça de la Virreina


Parroquia
de la Virreina

Girad hacia la izquierda por la calle Ors, hasta la Plaça de la Virreina, una de las más espectaculares y más grandes de Gràcia, ubicada en los terrenos de una antigua finca señorial propiedad de la mujer del virrey Amat. Al frente, está la iglesia parroquial de Sant Joan, construida en 1894 por Francesc Berenguer, discípulo de Gaudí, que, aunque no llegó a obtener nunca el título de arquitecto, es el responsable de varios de los mejores edificios del barrio. La iglesia fue incendiada en 1909, durante la Semana Trágica, y de nuevo Berenguer se encargó de reconstruirla, participando además en la remodelación de la zona con la construcción de la Casa Rubinat (Or, 44), la gran torre modernista con hierros forjados en los balcones que asoman a la misma plaza.

Por la noche, la Plaça de la Virreina, con la fachada de la parroquia suavemente iluminada, se convierte en una espléndida terraza que acoge a la nocturnidad cinéfila a la salida de los cines Verdi y Verdi Park. Solo este último, ubicado en la calle Torrijos, 49, está adaptado, tiene cuatro salas todas a pie plano, con una programación independiente, seria y rigurosa, en versión original. Antes o después del cine, podéis tomar algo en el Café de la Virreina, antigua bodega reciclada en bar, con terraza, o en el Salambó (Torrijos, 58). En la misma calle Torrijos, toda peatonal y sin problemas, podéis entran en la galería de arte contemporáneo Torrijos, 70, y más abajo, en el número 33, en una tienda muy atractiva de roma de diseño y complementos.

La Colometa
La Colometa

Visitad también la Plaça del Diamant, llegaréis sin problemas por la calle de Asturias, peatonal. La plaza ocupa los terrenos que pertenecieron a Joseph Rosell, un comerciante de piedras preciosas, de ahí su nombre. Reformada varias veces sin demasiado éxito, destaca la escultura de Xavier Medina Campeny dedicada a la Colometa, en homenaje a la protagonista de la novela de Mercé Rodoreda.

El Mercat

Regresad a la Plaça de la Virreina, y bajad por la calle Torrijos, que es un pasaje peatonal, muy quieto y agradable, hasta llegar al Mercat de l'Albacería Central, de estructura metálica y obra vista, inaugurado en 1892. En horas de mercado, la parte exterior se llena de puestecillos de frutas y verduras, y otros tinglados ambulantes con género de punto y ropa interior sencilla. Podréis entrar en el mercado por la puerta que da a la calle Torrijos, la oferta es siempre variada e interesante, callejead entre los puestos y picotead luego por las tiendas de alrededor, dedicadas también a la alimentación, si os queda tiempo.

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